El entrenador de Argentina considera que no le corresponde a él evaluar la vida personal de la joven promesa de Inter.
"A mí y a todo el mundo del fútbol no le gustó lo que hizo, pero esto no lo invalida y yo estoy para analizar fútbol y no comportamientos fuera de la cancha". Si hay algo a lo que no pertenece Gerardo Martino es al mundo del trash. No tiene nada que ver con él, aunque sólo porque es un entrenador que hace esfuerzos por estar al día con la cabeza de sus dirigidos o porque tiene hijos adolescentes o en el final de su adolescencia, a veces, puede llegar a saber algún que otro nombre de la farándula. Pero Martino no:Martino no espectaculariza ni siquiera cuando está en Barcelona y los periodistas catalanes -frente a las teles de todo el mundo- lo liquidan. En el libro Trash, una recopilación de relatos brillantes sobre la farándula argentina que escribió Alejandro Seselovsky, no habría destinado ningún capítulo para el Tata. Aún así, una vez, él tuvo que tomar una decisión en el marco de ese mundo: la conclusión está en la frase que abre esta nota.
Mauro Icardi es un gran jugador de fútbol y es una potente promesa para la Selección argentina, pero tiene una cruz difícil de sacarse en el fútbol: se acostó con la pareja de un compañero. Más allá del valor social que tenga la infidelidad -enmarcada muchas veces en el concepto de la mujer como objeto, de lo que podría dar cátedra, ya que ahora forma parte de este mundo de la pelota, Marcelo Tinelli, posible futuro presidente de AFA-, Icardi cometió un segundo punto complejo: lo volvió público. El punto uno y el punto dos hicieron una mezcla explosiva que terminó en la tapa de las revistas Paparazzi y se volvió, durante meses, el almuerzo de miles de televidentes.
¿Cuál es el problema que tendría, entonces, Martino con esta novela? Que Icardi, la temporada pasada, en Inter de Milán, hizo 27 goles en 48 partidos. Con apenas 22 años, al ni haber debutado por el fútbol argentino porque de chico se fue con su familia a vivir a las Islas Canarias, habiendo hecho inferiores en La Masía de Barcelona, terminó la temporada pasada apenas con unos goles menos que Carlos Tevez, exfigura del multicampeón Juventus, y hoy alma fundamental del fútbol argentino. Y eso, todo eso, desde muchos puntos de vista, lo obliga a mirar a Icardi como el futuro de la delantera de la Selección, el día en que envejezcan Tevez, Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín y hasta el propio Lionel Messi.
Hablar de este tema a Martino casi le molesta. Es un entrenador de fútbol y no tendría que andar prestándole atención a estas cosas, pero es a la vez el líder de un grupo y, como parte de eso, se ve obligado a escuchar qué pensaría el grupo en caso de citarlo. Más en el caso de esta Argentina que tiene un grupo muy firme, formado desde 2008, con amistades fuertes. Aún así, su postura es clara: "Si yo lo veo en un yate, me da lo mismo mientras haga goles".
Icardi tiene 22 años, entre cinco y seis años menos que las figuras de la Selección que son la base del grupo de Martino. Aún así, el Tata busca cierto recambio y, en esta ocasión, probó en citar a Ángel Correa, a quien piensa como un wing izquierdo. "Vemos con continuidad a Vietto, a Icardi y a Dybala", confesó en marzo de este año. Para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, la idea del entrenador es llevar un plantel totalmente distinto al de la Copa América. Icardi tiene 22 años y cumple con ser menor de 23 para formar parte del grupo. Si Inter lo presta, será de la partida. Con escándalos personales o no, por ahora, allí tendría su primera gran carta con la camiseta de Argentina.

No hay comentarios:
Publicar un comentario