Al Torito no le alcanzó con la levantada de las últimas fechas, cerró una campaña para el olvido y perdió la categoría a pesar de ganarle a Quilmes.
Nueva Chicago recibió a Quilmes consciente de que necesitaba un milagro para lograr la permanencia. Lautópica combinación de resultados finalmente no se dio, de modo que el equipo de Mataderos jugará en 2016 en la segunda divisional del fútbol argentino.
Porque si bien el Torito sumó de a tres, tanto Huracán como Temperley empataron en sus encuentros y condenaron al equipo de Mataderos a la B Nacional.
El Verdinegro había logrado el ascenso apenas seis meses después de haber subido de la B Metropolitana a la B Nacional, aprovechando el torneo de transición que otorgó una decena de plazas extra en Primera Divisíón. Sin embargo, un plantel sin la jerarquía necesaria y una serie de malas decisiones en cuanto a la planificación de la temporada le costaron otro breve paso por la máxima categoría.
En 29 jornadas, pasaron por el banco de suplentes Omar Labruna, Alejandro Nanía y el Yagui Forestello, que no alcanzó a dar el golpe de timón para salvar a un grupo de futbolistas abatido, que repuntó en el último tramo del certamen y se dio el gran gusto de ganarle el clásico a Vélez en Liniers, aunque no le bastó para conseguir el objetivo.
ASÍ FUE LA CAMPAÑA QUE CONDENÓ A CHICAGO:

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