El juvenil llegó a la Vecchia Signora como parte del pase de Tevez y en Italia había grandes esperanzas en su rendimiento. Sin embargo, apenas jugó algunos partidos en Reserva.
Cuando Carlos Tevez decidió volver a Boca a mediados del año, en el club de la Ribera armaron una enorme ingeniería financiera para que el Apache se liberase del equipo italiano un año antes de que finalizara su contrato. Así, la Vecchia Signora se quedó con la prioridad de compra de varios de los juveniles más prometedores del Xeneize y se llevó a Guido Vadalá, una de las joyas más preciadas de la cantera azul y oro, a préstamo y con una elevada opción de compra. Sin embargo, tres meses después de su arribo a Turín, el pibe todavía no logró demostrar nada de lo que insinuaba y en Italia empiezan a preguntarse si valdría la pena quedarse con su pase.
Según el acuerdo entre ambos clubes, la Juve debe pagarle a Boca 3,5 millones de euros el 31 de diciembre de 2016 por la mitad del pase del enganche de 18 años, mientras que si quiere quedarse con la totalidad de la ficha tiene que desembolsar 9,4 millones para el 20 de abril de 2017. Una inversión muy elevada por un futbolista que casi no tuvo actividad desde que llegó: con el primer equipo nunca jugó, mientras que apenas acumuló cinco encuentros con el conjunto Primavera (el equivalente a la Reserva), en los que no marcó ningún gol.
Hasta aquí, a Vadalá se lo vio incómodo en su nuevo club: el juvenil todavía no logró adaptarse al estilo del fútbol italiano, muy distinto al argentino. Y tal vez tenga mucho que ver la enorme expectativa que se instaló alrededor suyo, porque muchos esperaban que llegara para ocupar el lugar que dejaba vacante Tevez, la gran figura del equipo. Por eso, será cuestión de que le den tiempo y le tengan un poco de paciencia. Después de todo, es sólo un chico de 18 años que tiene todo por demostrar.

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