Con una gran actuación del arquero Keylor Navas, el Merengue logró un triunfo clave ante Celta y se sube en soledad a la cima de La Liga, al menos hasta que juegue Barcelona.
Keylor Navas. Ese es el nombre que mejor resume lo que fue la primera mitad del duelo de Balaídos entre Celta de Vigo y Real Madrid. El equipo blanco se puso en ventaja a los 8 minutos por medio de Cristiano Ronaldo, que recogió un pase algo largo de Lucas Vázquez para, tras corregir su posición, acomodar la pelota junto al palo derecho. Fue la única aparición del luso antes del descanso.
De hecho, Celta se mostró, durante buena parte del tiempo, más incisivo y superior a su rival en todo el campo de juego, excepto en una zona en particular: el área chica visitante. Ahí, Navas se encargó una y otra vez de desbaratar las buenas ocasiones locales. Orellana, Jonny, Wass, Iago Aspas y Pablo Hernández pusieron a prueba los guantes del costarricense desde todos los ángulos y de todas las formas posibles. De cabeza y con el pie, a pelota parada y de jugada, desde larga distancia... daba igual, el arquero tico fue gigante para un equipo de Berizzo incapaz de recortar distancias.
Ante esta situación, en el único otro remate al arco del que dispuso Real Madrid antes del entretiempo, volvió a ampliar su ventaja. En el minuto 23, Danilo recibió solo en la parte derecha del área un buen pase de Jesé para batir a Sergio Álvarez. Así, se llegaba al descanso con un 0-2 que, si no hacía justicia a la intención de uno y otro equipo por hacerse con el partido, sí que lo hacía al reflejar la efectividad de ambos y la inspiración de sus arqueros.
En el complemento, el partido se equilibró, con un Madrid más ambicioso frente a un Celta que no iba a regalar ningún metro de su cancha. Así, el juego se endureció, subiendo la temperatura del partido. Lo hizo hasta el punto de que el local, en una sola acción, sufrió tres tarjetas amarillas y una roja. Primero, Pablo Hernández agarró a Sergio Ramos y fue amonestado; el argentino Gustavo Cabral protestó la amonestación de su compañero y Clos Gómez no dudó en mostrarle la segunda amarilla, dejando a los locales con un jugador menos. A esta protesta le siguieron las de Iago Aspas y Augusto Fernández, cuyos nombres quedaban también anotados en la libreta del árbitro.
A partir de ese momento, Celta siguió buscando el área rival, aunque mermado por la inferioridad numérica. Una situación que, además, le permitió a los de Rafa Benítez aprovechar los espacios que dejaban atrás sus rivales. Isco tuvo la ocasión más clara de los visitantes en esa fase del encuentro con un potente disparo desde fuera del área que se encontró con el guante de Álvarez antes de pegar en el travesaño. Los de Berizzo tuvieron su chance también: Nolito superó a los 72' por fin a Keylor Navas ante una mala salida del costarricense, pero su remate se encontró esta vez con el despeje de Marcelo sobre la línea de gol.
Tras esta ocasión, el partido entró en una fase de hibernación, en la que Real Madrid no quería matarlo y el Celta no podía reaccionar. Hasta que llegó Nolito, a los 85', para sacar un potente remate desde fuera del área, directamente al ángulo izquierdo e imposible esta vez para Navas.
En los últimos minutos, Celta, con diez jugadores, fue con todo en busca del empate y Guidetti lo tuvo en sus pies cuando remató desviado. La pelota era celeste, pero no llegaron más goles locales. De hecho, la última acción todavía reservaría un golpe más a favor de Real Madrid: Marcelo, solo frente al arquero dentro del área, estableció el definitivo 3-1 que deja al Merengue como líder de La Liga.

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