El delantero llegó procedente de la escuela de Luján con 15 años y hoy es el autor del gol de la única victoria del filial de Barcelona.
Ya prácticamente no quedan latinoamericanos en Barcelona, al margen de los pesos pesados del primer equipo, de innegable ascendencia argentina, uruguaya y brasileña. Al margen de ellos, en los equipos de las categorías inferiores apenas despunta un argentino, también de Rosario, como Lionel Messi. Un diestro que ama la gambeta y que le dio al equipo filial su única victoria en los tres partidos disputados hasta la fecha en el campeonato de Segunda B. Se trata de Maxi Rolón, la última esperanza latinoamericana de La Masia.
Hace dos semanas, ante Olot, dio los tres puntos al conjunto que entrena Gerard López gracias a un lanzamiento de tiro libre. Sin embargo, ha sido la única victoria del equipo hasta la fecha. El filial se encuentra en zona de descenso a Tercera tras siete fechas en las que sólo ha sumado 6 puntos. Y lo peor es que en este equipo ya no hay ningún Messi o ningún Thiago Alcántara que proyectar al primer equipo. Por ahora, Maxi ha sido el único que ha conseguido traducir el esfuerzo de sus compañeros en un gol que supusiera los tres puntos.
No es un recién llegado. Aterrizó en Barcelona a través de la antigua escuela de Luján en 2010 y la presente temporada se estrenó en el equipo de plata del conjunto azulgrana con el Sudamericano sub-20 bajo el brazo. Con la 'albiceleste' fue suplente de los delanteros Sebastián Driussi, Ángel Correa y Giovanni Simeone el pasado verano en Uruguay, un grupo que también contaba con su hermano gemelo, Leonardo Rolón, actualmente en el Emelec ecuatoriano y que en su momento no pasó la prueba para quedarse en Barcelona.
La Masía ha ido perdiendo a muchos jugadores latinoamericanos durante el último lustro. El último en marcharse fue el venezolano Matías Lacava, hijo del alcalde de Puerto Cabello, después de que el club le rescindiera el contrato ante la normativa de la FIFA por la cual cumple sanción hasta el próximo 3 de enero. Antes, también hicieron las valijas los argentinos Sergio Araujo, hoy en Las Palmas, y Mauro Icardi, que triunfa en Inter, y el paraguayo Tony Sanabria, que actúa en Sporting de Gijón en calidad de cedido por Roma. Ninguno de ellos alcanzó el primer equipo.
Sí lo hicieron Giovani y Jonathan, los hermanos Dos Santos, así como Thiago y Rafinha, los hermanos Alcántara. Los dos primeros tuvieron su oportunidad pero no lograron consolidarse mientras que Thiago optó por seguir a Pep Guardiola a Bayern. Sólo Rafinha, actualmente lesionado, ejerce como excepción en un Barcelona que tiene en el croata Alen Halilovic, cedido a Sporting, y en el coreano Seung-Woo Lee, que no puede jugar hasta que cumpla los 18 años en enero debido a la sanción de la FIFA, como grandes apuestas para el futuro más inmediato.
Barcelona ya no tiene el fútbol latinoamericano controlado, si es que alguna vez lo tuvo. Entiende que es un espacio muy saturado y la gran vigilancia que la FIFA ha sometido al club en materia de fichajes de menores han obligado a los espías azulgrana a viajar a viveros más vírgenes, como el asiático. El 'Messi coreano' es la prueba de ello aunque todo el mundo sepa que los jugadores como el de Rosario sólo nacen en Argentina, que antes ya había acunado a Alfredo Di Stéfano, Omar Sívori y Diego Armando Maradona.
Será el tiempo el que dictará si ese toque mágico que tiene el fútbol latino, con sus importantes matices futbolísticos entre argentinos, uruguayos, brasileños, mexicanos y demás, es transportable a otros continentes como piensa Barcelona.
Hace dos semanas, ante Olot, dio los tres puntos al conjunto que entrena Gerard López gracias a un lanzamiento de tiro libre. Sin embargo, ha sido la única victoria del equipo hasta la fecha. El filial se encuentra en zona de descenso a Tercera tras siete fechas en las que sólo ha sumado 6 puntos. Y lo peor es que en este equipo ya no hay ningún Messi o ningún Thiago Alcántara que proyectar al primer equipo. Por ahora, Maxi ha sido el único que ha conseguido traducir el esfuerzo de sus compañeros en un gol que supusiera los tres puntos.
No es un recién llegado. Aterrizó en Barcelona a través de la antigua escuela de Luján en 2010 y la presente temporada se estrenó en el equipo de plata del conjunto azulgrana con el Sudamericano sub-20 bajo el brazo. Con la 'albiceleste' fue suplente de los delanteros Sebastián Driussi, Ángel Correa y Giovanni Simeone el pasado verano en Uruguay, un grupo que también contaba con su hermano gemelo, Leonardo Rolón, actualmente en el Emelec ecuatoriano y que en su momento no pasó la prueba para quedarse en Barcelona.
La Masía ha ido perdiendo a muchos jugadores latinoamericanos durante el último lustro. El último en marcharse fue el venezolano Matías Lacava, hijo del alcalde de Puerto Cabello, después de que el club le rescindiera el contrato ante la normativa de la FIFA por la cual cumple sanción hasta el próximo 3 de enero. Antes, también hicieron las valijas los argentinos Sergio Araujo, hoy en Las Palmas, y Mauro Icardi, que triunfa en Inter, y el paraguayo Tony Sanabria, que actúa en Sporting de Gijón en calidad de cedido por Roma. Ninguno de ellos alcanzó el primer equipo.
Sí lo hicieron Giovani y Jonathan, los hermanos Dos Santos, así como Thiago y Rafinha, los hermanos Alcántara. Los dos primeros tuvieron su oportunidad pero no lograron consolidarse mientras que Thiago optó por seguir a Pep Guardiola a Bayern. Sólo Rafinha, actualmente lesionado, ejerce como excepción en un Barcelona que tiene en el croata Alen Halilovic, cedido a Sporting, y en el coreano Seung-Woo Lee, que no puede jugar hasta que cumpla los 18 años en enero debido a la sanción de la FIFA, como grandes apuestas para el futuro más inmediato.
Barcelona ya no tiene el fútbol latinoamericano controlado, si es que alguna vez lo tuvo. Entiende que es un espacio muy saturado y la gran vigilancia que la FIFA ha sometido al club en materia de fichajes de menores han obligado a los espías azulgrana a viajar a viveros más vírgenes, como el asiático. El 'Messi coreano' es la prueba de ello aunque todo el mundo sepa que los jugadores como el de Rosario sólo nacen en Argentina, que antes ya había acunado a Alfredo Di Stéfano, Omar Sívori y Diego Armando Maradona.
Será el tiempo el que dictará si ese toque mágico que tiene el fútbol latino, con sus importantes matices futbolísticos entre argentinos, uruguayos, brasileños, mexicanos y demás, es transportable a otros continentes como piensa Barcelona.

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