El volante, que este año presentó su libro "Los 15 escalones del liderazgo", habló en la sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con Mauricio Macri.
En la primera mitad de este año, Javier Mascherano publicó “Los 15 escalones del liderazgo”, un libro donde el futbolista de Barcelona se centra en uno de los grandes temas de moda de la literatura deportiva y de los coachings de política y empresarios: cómo ser un líder. Ese tema, sobre el que ya escribieron desde Mourinho hasta Jorge Valdano, pareció haberle interesado a Mauricio Macri, candidato a presidente en las próximas elecciones de octubre en la Argentina, quien en el último invierno europeo, en Cataluña, reunido con el propio Mascherano y con Lionel Messi, invitó al volante central de la Selección a que diera una charla para personal del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
El Jefecito, apodo que se ganó por su personalidad dentro de un grupo, aceptó y dio su ABC mental: “Los jugadores somos una pieza muy pequeña en un engranaje muy grande. El gran problema de nosotros es que cuando nos va bien nos creemos imprescindibles. Pero cuando te vas de un club te das cuenta que simplemente fuiste una parte en la historia del club. Si no te das cuenta de eso, sufrís mucho y no te das cuenta que hay algo en esto que es una vida ficticia”.
En el barrio de Parque Patricios, en la nueva sede imponente de la intendencia de Buenos Aires, una gran masa de cemento que simboliza el fuerte interés por el crecimiento inmobiliario de la zona sur de la Capital Federal, Mascherano apareció acompañado por Macri y Horacio Rodríguez Larreta, flamante Jefe de Gobierno porteño. Un año atrás, tras el Mundial de Brasil, en el aeropuerto de Ezeiza, aceptó hablar al lado de Cristina Kirchner, con Alejandro Sabella acompañándolo de cerca, manejando la situación de forma parecida a la que ocurrió esta vez. Con una diferencia compleja que obligaba al volante central a tener muchísima cintura política: en 19 días, en Argentina, habrá elecciones a presidente y Macri es el segundo en las encuestas. Aun así, el círculo íntimo de Mascherano afirma que políticamente él no se casa con nadie y que está abierto a hacer la semana que viene, quizás, una actividad con otro sector político del país.
Los mensajes que Mascherano da en la charla son particulares y contraculturales: “El fracaso no es perder,el fracaso es no intentarlo”, cuenta, cuando le piden que envíe un mensaje a los millones de chicos que sueñan con ser jugadores de fútbol. Ahí, relata su experiencia: “Yo pienso que en la vida no se puede hacer todo. Siempre hay que elegir. Yo elegí perder tiempo: tiempo de cumpleaños, de reuniones familiares y de hacer lo que hacían los chicos a mi edad. Yo me fui con trece años a vivir a una pensión lejos de mi pueblo, en Renato Cesarini. Después, además, me fui a vivir a Buenos Aires, para entrenar con River”.
Mascherano, el jugador más querido de la Selección argentina, hablaba frente a un público, sin dudas, muy importante para el país. En el Auditorio estaban Macri, Larreta, Marcos Peña -Secretario General de Gobierno desde 2007-, Guillermo Montenegro -Ministro de Justicia y Seguridad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires-, Esteban Bullrich -Ministro de Educación-, Eduardo Amadeo -diputado-, Patricia Bullrich -diputada-, Alberto Crescenti -director del SAME-, Andrés Ibarra -Ministro de Modernización- y Federico Sturzenegger -diputado-, entre otros. Sin embargo, como el fútbol es así, hasta los altos funcionarios del país estaban preocupados por saber si volvería a River o cómo juega Messi en los entrenamientos: “Cuando yo lo marco siempre pienso en no lastimarlo. No sólo por beneficio de él, sino por beneficio del equipo”, explicó Mascherano que, en el medio, entre risas, luego de que Macri le preguntara por el gol que erró Gonzalo Higuaín en la final del Mundial 2014, dijo: “Nadie más que Gonzalo quería hacer ese gol. Quedaba en la historia. No se gana ni se pierde por una jugada. En Argentina, dramatizamos en la derrota, pero más exageramos en la victoria”.
Pero, como gran verdad, en el medio de fútbol y de política cruzada, Mascherano dejó una de sus visiones fundamentales: “Lo más importante es el recorrido. No se gana a cualquier precio. Siempre hay que jugar para ganar, pero nunca sobrepasarnos del límite”.

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