La ausencia de Lionel Messi y de un patrón de juego se reflejó en una derrota tan inesperada como dolorosa, pero justa, ante el aplicadísimo equipo ecuatoriano.
Decepcionante, de principio a fin, el debut de Argentina en las Eliminatorias. Que iban a ser duras estaba más que claro, pero que no podría imponer su juego contra Ecuador en el Monumental fue una sorpresa que nadie esperaba. Inapelable 2-0 de Ecuador, que minimizó sus defectos propios y explotó los argentinos para celebrar una victoria histórica.
La historia que comenzaba en Núñez no fue más que una continuación del proceso del Tata: control de pelota paciente, juego horizontal para encontrar espacios, poca profundidad y dolor de cabeza ante cada contragolpe que encontraba mal parados a los laterales y grandes espacios entre los centrales y los volantes. Así, Pastore quería hacerse dueño pero, cuando no podía, Montero era un taladro por derecha.
A los 16 minutos llegó la primera clara, con un remate de lejos de Agüero que Domínguez apenas desvió y Correa no pudo corregir en el rebote. Sería la única participación clara del Kun, que luego sería reemplazado por Tevez al sufrir un pinchazo. El equipo ecuatoriano mantuvo la calma para atacar de forma vertical y casi golpea con un centro de Montero que Bolaños no pudo acompañar.
Con el correr de los minutos, el primer tiempo perdió intensidad y terminó de forma chata, más allá de los embates de Di María sobre el final. Sabor agridulce para irse a vestuarios y una necesidad de mejorar en varios aspectos.
Si hubo una charla técnica de Martino en el entretiempo, no se notó en los primeros minutos, donde todo siguió igual y en una mala salida de Biglia, Noboa casi mete el gol de su vida por encima de Romero, pero pasó cerca del palo. Argentina tuvo que esperar casi 20 minutos para que el dominio de la pelota diera un fruto y Correa asistió a Mascherano, quien en sorpresiva posición de 9, remató débil. Di María tuvo la suya de contra, pero intentó picarla y lo hizo sin fuerza.
Con el ingreso de Lavezzi por Pastore, el Tata decidió apostar al desorden y a la velocidad, pero los resultados se mantuvieron por la misma senda: nulos. Apenas un remate muy alto de Tevez y nada más.
Ecuador ya miraba con cariño cuidar el 0-0 y de golpe, el 1-2 a la frágil mandíbula albiceleste: primero, el lema de dos cabezazos en el área; La peinaron en el primer palo y Erazo, de palomita, solo tuvo que poner la cabeza y derrotar la resistencia de Romero. Y un minuto después, Valencia se disfrazó de Usain Bolt, le sacó varios metros a Mas y la envió al punto del penal para que Caicedo sentencie.
Tevez quiso rebelarse pero ni esa salió esta noche, porque otra vez pateó muy alto. Los silbidos, los reproches y el "oooole" ante los pases de Ecuador explican la noche pésima del equipo argentino, sin variantes, sin juego, sin firmeza en el fondo y, sobre todo, sin la más mínima capacidad de suplantar a su figura ausente. El 0-2, más allá de dejar bien claro lo duras que serán las Eliminatorias, terminó de afirmar que Messi no puede faltar nunca más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario