No parecía haber pasado ni futuro, sólo un amargo presente que se extendía hasta acercarnos a aquella jugada que puso punto final al sueño argentino: André Schürrle desborda por el costado izquierdo y mete un centro preciso a Mario Götze, quien controla de manera magistral con el pecho y define de zurda para convertir el gol que le dio el triunfo a Alemania. La imagen, que se repitió una y otra vez en nuestra mente, nos acompañó a diario durante un buen tiempo. Y es que la gloria, una vez más, le volvió a ser esquiva a la Selección.
Con la renuncia de Alejandro Sabella y la herida aún sin cicatrizar, la Asociación del Fútbol Argentino anunció la llegada de Gerardo Martino. El destino, siempe complicando las cosas, quiso que el ciclo del Tatacomenzara contra el verdugo de la Selección en el Maracaná, en un amistoso que se había pactado incluso antes de disputarse la Copa del Mundo. Para dicho compromiso, el nuevo entrenador de la Albiceleste convocó a los jugadores que vieron acción en la final del 13 de julio, salvo el lesionado Messi, ausente por una sobrecarga en el aductor derecho.
Desde que se estrenó como entrenador de la Selección, Gerardo Martino le dio una nueva identidad a Argentina. El equipo pasó a ser mucho más estático, con la posesión como herramienta para controlar los partidos, aunque esto le impida, en ciertos casos, generar ocasiones de peligro. Todos estos preceptos dieron origen a un nuevo estilo de juego que dio resultados desde el comienzo. A tal punto que en el debut ante Alemania consiguió una fantástica victoria por 4-2. Hoy se cumple un año de aquella noche en el Espirit Arena de Düsseldorf. La noche en la que el Tata hizo su debut con la Albiceleste.
Un mes más tarde, Argentina se midió en Beijing frente a Brasil, que también comenzaba un nuevo ciclo de la mano de Dunga tras el fracaso en el Mundial. Esta vez sí estuvo Lionel Messi, que jugaba su primer partido en la Selección con el ex-DT de Newell's en el banco. No obstante, el crack rosarino erró un penal sobre el final de la primera mitad que cambió el rumbo del compromiso. Dicho amistoso terminó con victoria por 2-0 favorable al Scratch, que apostó por dominar los espacios y ceder la posesión de la pelota al equipo argentino. Así, Martino sufría su primera derrota como entrenador nacional.
Posteriormente, la Albiceleste consiguió una cómoda victoria ante Hong Kong por el amplio marcador de 7-0. En dicho encuentro, el Tata no pudo sacar demasiadas conclusiones debido al pobre rendimiento del rival.Sin embargo, el 12 de noviembre, en Londres, la Selección tuvo una buena prueba frente a Croacia, rival al que venció por el ajustado marcador de 2-1 con el regreso de Carlos Tevez. La supuesta discusión con Lionel Messi quedó enterrada en el pasado con la convocatoria del Apache, que ingresó en la segunda mitad en reemplazo del Kun Agüero.
En los meses previos al certamen continental, Argentina consiguió cómodas victorias ante El Salvador, Ecuador y Bolivia, dejando todo listo para conquistar el título que se le resiste desde 1993, cuando logró vencer a México por 2-1. Sobraban motivos para ilusionarse con un plantel repleto de figuras que la rompieron con sus clubes en Europa: Messi y Mascherano, campeones de todo con Barcelona; Tevez y Pereyra, que consiguieron un doblete histórico y el subcampeonato europeo con Juventus; Agüero venía de conquistar el Botín de Oro de la Premier League; Otamendi consagrado como uno de los mejores centrales de la Liga española tras su espectacular campaña con Valencia. Más Di María, Lavezzi, Zabaleta, Higuaín, Biglia... No había espacio para el pesimismo.
El debut de la Selección en la Copa América ante Paraguay dejó varios aspectos para el análisis. Y es que el equipo de Martino completó una extraordinaria primera mitad, en la que controló la posesión de la pelota, generó todas las ocasiones de peligro y contó con el desequilibrio de Di María, Messi y Agüero, quien le ganó el pulso a Higuaín y Tevez como el '9' del equipo. Además, Mascherano se consolidó como el líder del equipo, siendo amo y señor de la mitad de la cancha y facilitando la salida limpia desde el fondo. Sin embargo, tras el descanso, todo se vino abajo. Los de Ramón Díaz le robaron la iniciativa a la Albiceleste y dejaron en evidencia el punto débil de la Selección: la defensa.
Para el segundo partido, contra Uruguay, el equipo se encontró con un rival que presentó una propuesta muy similar a la de Brasil, en el amistoso disputado en Beijing meses atrás. Como en aquella oportunidad, los del Tata manejaron la posesión del esférico en todo momento, pero no tuvieron argumentos para quebrar el orden defensivo de los charrúas, que amenazaban con rápidos contragolpes encabezados por el siempre peligroso Edinson Cavani. Cuando más cómodo se sentía el rival, Argentina consiguió el gol de la victoria por medio del Kun, quien convirtió de cabeza tras un gran servicio de Pablo Zabaleta. Primera victoria del Tata en un partido oficial con la Selección .




El 20 de junio, en Viña del Mar, todo estaba servido para que la Albiceleste tuviera un partido cómodo y sellara tranquilamente su clasificación a los cuartos de final de la Copa América. El rival a vencer era Jamaica, que si bien había evitado caer goleado ante Uruguay y Paraguay, venía de mostrar un nivel bastante bajo. Todo parecía encaminado con el gol de Gonzalo Higuaín, pero el seleccionado argentino fue de más a menos y terminó pidiendo la hora ante el conjunto centroamericano. Pobre imagen la que dejó el equipo del Tata. Preocupante de cara a lo que se le venía en la siguiente ronda del certamen: la Colombia de José Pekerman .
Colombia no presentó un plan distinto al de Uruguay. Para sorpresa de muchos, Pekerman renunció al ataque y dejó en el banco a Radamel Falcao, priorizando el orden defensivo de su equipo y esperando algún error del rival para salir rápido de contra. Pese a que Argentina no pudo convertir, generó una importante cantidad de ocasiones de peligro que parecían acercar el triunfo. Una vez más, Mascherano fue de lo más destacado, anticipando a los atacantes cafeteros y llevando al rival a retroceder cada vez más. Todo se decidió desde el punto penal, donde Carlos Tevez tuvo revancha y le dio la clasificación al equipo del Tata, haciendo olvidar el penal errado ante Uruguay en la Copa América 2011.
Ya en semifinales, Argentina jugó uno de los mejores partidos desde que el Tata llegó al banco de suplentes. Dominio de la posesión, solidez defensiva, paciencia para encontrar los espacios, desequilibrio mediante las individualidades de los talentosos... ¡Partido perfecto! La Albiceleste pasó por arriba a Paraguay, rival al que aplastó por el contundente marcador de 6-1, que le permitió conseguir el pase a la gran final de la Copa América. El equipo del Tata completó su mejor actuación, justo antes de medirse ante Chile en el partido decisivo en Santiago. 
Era el momento indicado para sacarse la espina clavada desde hace un año. El momento para que Lionel Messi, de una vez por todas, saliera campeón con la camiseta de su país. Pero, contra todo pronóstico, Argentina, una vez más, falló en el momento decisivo. Gonzalo Higuaín volvió a errar un gol que parecía seguro. Messi estuvo prácticamente desaparecido. Di María se retiró lesionado justo antes de cumplirse la primera media hora de partido. Era la copia exacta de lo que sucedido en el Maracaná. Y Alexis Sánchez, si bien no convirtió al minuto 113 como Götze, marcó el penal que dejó a la Albiceleste sin la posibilidad de gritar campeón.
Hoy se cumple un año desde que Martino asumió las riendas de la Selección. Quizás todavía pesa el recuerdo del gol de Alexis, pero como sucedió tras la Copa del Mundo, cuando Götze la mandó a guardar en la prórroga, todo vuelve a comenzar. Porque la imagen de Messi subcampeón, tan inusual en Barcelona, algún día dejará de perseguir a los argentinos. Porque después de lo visto en los primeros 365 días del Tata al frente de Argentina, no caben dudas de que, más temprano que tarde, esta generación de futbolistas volverá a tener revancha.
Los números del primer año del Tata en la Selección: