El Granate sacó ventaja por el penal y expulsión al minuto de juego y el Pirata nunca se repuso: victoria y pase a octavos de final del campeón en el 2013.
Si se analiza como un partido de 180 minutos jugados de corrido, hay un margen de no más de cinco que fue letal para Belgrano: a los 89 de la ida, cuando Lanús le empató en Córdoba, y al minuto de la vuelta, cuando el Chiqui Pérez erró y Heredia tuvo que bajar a González, por lo que vio la roja y dejó a su equipo con un penal en contra, que convirtió Aguirre.
La clasificación del Granate a los octavos de final de la Copa Sudamericana se explica en esas dos situaciones. Porque en lo que respecta a esta revancha, todo fue cuesta arriba para el Pirata, con uno menos y obligado a empatar al menos. Un par de remates lejanos que no inquietaron a Monetti y poco más.
Del otro lado, la figura de Lucas Acosta debía agigantarse y le tapó un disparo a quemarropas a Román Martínez, después de un sombrero. Y opuso toda la resistencia al tiro libre violento de Velázquez, pero no pudo con el oportunismo de Braghieri en el rebote para el 2-0 a los 40.
Estaba jugado ya Belgrano pero recibiría más cachetazos. Un desborde por derecha que Pérez intentó rechazar dio en Farré y se transformó en el 3-0. Llegó el descuento por una gran jugada del Chino Zelarrayán, remate de Obolo y aparición de Velázquez para el rebote, pero de poco serviría.
En el afán por acercarse un poco más, el Pirata descuidó a Acosta y llegaron las definiciones de Almirón y de Di Renzo para el lapidario 5-1 que lo pone en la siguiente fase con la contundencia que necesitaba después de caer ante Banfield.

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