Con gol de Lodeiro -ingresó por la grave lesión de Gago-, el Xeneize se impuso por 1-0 y quedó solo en lo más alto del campeonato.
La eliminación en la Copa Sudamericana, el escándalo que lo descalificó de la Libertadores, la dura y agónica derrota contra San Lorenzo el fin de semana pasado que lo dejó sin punta... Era demasiado pesada la mochila para Boca, que empezó a cicatrizar la herida contra el clásico rival con un triunfo trabajoso por 1-0 en el Monumental. De yapa, aprovechó los resultados de sus perseguidores y quedó como único líder del torneo.
La historia arrancó torcida para Boca: antes de los 40 segundos, Gago, solo, trotando, cayó tendido al piso. “Se me cortó el tendón, boludo”, dijo el 5 xeneize, visiblemente dolorido y agarrándose el tobillo izquierdo. El tendón es el Aquiles, que se corta de manera imprevisible y duele muchísimo.
Inmediatamente entró Lodeiro, quien había perdido la pulseada con el pibe Bentancur, de buen partido contra San Lorenzo pero célebre por su error que derivó en el gol de Matos. El uruguayo se metió rápido en el partido y terminó siendo clave: bochazo largo de Tobio, corrida de Palacios, Balanta no lo pudo frenar ni lo quiso tumbar y el Tucu tocó para un Tevez sin marca, cuyo amago adivinó Barovero. El rebote le quedó a Lodeiro, bomba y a cobrar.Boca fue superior en el primer tiempo y desbordó en ofensiva a
una improvisada última línea de River que extrañó demasiado a Maidana (fue preservado).El equipo del Vasco podría haber aumentado, pero Meli se quedó sin nafta en un contragolpe con Tevez libre…
una improvisada última línea de River que extrañó demasiado a Maidana (fue preservado).El equipo del Vasco podría haber aumentado, pero Meli se quedó sin nafta en un contragolpe con Tevez libre…
Sobre el final de esa primera etapa, Alario tuvo el empate de cabeza tras un gran centro de Lucho González ingresó por Ponzio, que debió haber sido expulsado, pero Orion estuvo en el lugar indicado para taparla.
Boca, en ese lapso, demostró actitud, presión, transiciones rápidas y buenos rendimientos individuales de Lodeiro, Tevez y Palacios. River levantó un poco con el ingreso de Lucho y sintió el bajo nivel de Sánchez y Kranevitter.
En el complemento, con la misma fórmula, el Millo casi lo empata: centro (esta vez de Sánchez), cabezazo de Alario y reflejos de Orion. River le robó el control del partido y lo fue arrinconando.
El dominio local no llegó a plasmarse en el resultado. Los de Gallardo lo buscaron con insistencia pero sin lucidez. Boca resistió y recuperó la sonrisa.

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