lunes, 20 de julio de 2015

El presidente de un país africano se transformó en chofer de Messi





Ali Bongo Ondimba, mandatario de Gabón, lo invitó a su camioneta y le mostró la ciudad de Libreville.


Algún sociólogo se tendrá que hacer cargo y explicar, de una vez por todas, el fenómeno Messi. Vaya a donde vaya, el argentino revoluciona con su caminar. Admiración, fanatismo, locura, gritos… El plato de sentimientos es bastante combinado. Ayer, sin ir más lejos en la línea de tiempo, el presidente de un país quiso ser su chofer: Ali Bongo Ondimba, el hombre que preside Gabón, lo subió a su camioneta y le mostró la ciudad de Libreville.




¿Qué hace el rosarino en ese rincón africano? Asistió a la inauguración del estadio Port-Gentil, que será sede de la Copa Africa de 2017, y hasta colocó ladrillos en el terreno donde se construirán las tribunas. ¿Por qué está allí? Para cumplir una promesa, según el propio presidente de Gabón: “Cuando estuve en Barcelona, hace algunos años, me encontré con Messi y me dijo que vendría a visitarme. Fue una promesa que hizo y quedó demostrado que es un hombre de honor, que cumplió su palabra”.
Más allá de la declaración del improvisado chofer de Messi, existen también otras razones para justificar esta visita particular. El 10 de Barcelona, quien fue acompañado por el portugués Deco, excompañero blaugrana, recibió un pedido de Samuel Eto’o (tiene un centro de formación de futbolista en Gabón), otro amigo con el que tiró paredes en el conjunto catalán.
Messi continuará sus vacaciones hasta principios de agosto, cuando se reincorporará al plantel de Luis Enrique, que ya partió hacia Estados Unidos para comenzar su pretemporada.



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